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16 mdp causó al erario la Gala Musical de Semilleros Creativos en el Auditorio Nacional
CULTURA
La Sría. de Cultura Federal informó en redes sociales que se agotaron las 10 mil localidades del recinto, sin embargo solo llenó un 70 por ciento de su capacidad pues decenas de lugares en la planta baja y el primer piso permanecieron vacíos.

COMUNICA.-Los niños y adolescentes que forman parte de los Semilleros Creativos –eje del programa Cultura Comunitaria, de la Sría. de Cultura del Gobierno de México– ofrecieron un recital musical acompañados por la Orquesta Escuela Carlos Chávez, el Ensamble Escénico Vocal, el Coro Sinfónico Comunitario, entre otros invitados.

Pese a que la Sría. de Cultura Federal informó en redes sociales que se agotaron las 10 mil localidades, con precio único de un peso, el recinto solo alcanzó un 70 por ciento de su capacidad, debido a que decenas de lugares en la planta baja y el primer piso permanecieron vacíos.

Alejandra Fraustro Guerrero, Secretaria de Cultura del Gobierno de México, ni siquiera apareció en público, un hecho que no pasó desapercibido.

El escenario del Auditorio Nacional, en punto de las 18 horas, recibió a los semilleros, quienes vestidos con trajes típicos regionales se colocaron atrás de las agrupaciones adscritas al Sistema Nacional de Fomento Musical y siguieron la batuta del director de orquesta Eduardo García Barrios.

Cabe destacar las escenografías y videos hechos por semilleros creativos de Nezahualcóyotl, Ecatepec, Chalco y Valle de Chalco, en Estado de México, así como por personas privadas de su libertad, del Cereso de Santa María Ixcotel, Oaxaca, y del Reclusorio Varonil Norte, en la Ciudad de México.

Lo que se esperaba fuera “la gran fiesta familiar de fin de año” no resultó como se esperaba. Conforme transcurría el tiempo, los primeros comentarios de los espectadores no se hicieron esperar, parte de la audiencia lanzó algunos silbidos -por problemas de audio en los micrófonos- por lo que una señora exclamó “No deberían faltarles al respeto”, y poco después añadió: ¡esta es una gran fiesta familiar de fin de año!

El programa incluyó las piezas Bonito cielo azul/Canto azul, dirigida por Eduardo García Barrios; Xochipitzáhuatl, con letra de Mardonio Carballo; Viento alegre, con arreglo de Rubí Ramírez; West Side Story, del compositor Leonard Bernstein; Tengo un sueño, de Arturo Márquez, inspirado en un discurso de Martin Luther King e Interludio, con la participación de la Banda Sinfónica comunitaria de Tlaxiaco, Oaxaca.

Lo más atractivo –objetivo del proyecto musical- fue el Popurrí de canciones en lenguas indígenas (rarámuri, maya-chuj, wichwa, wixárica), con el contratenor Fernando Pichardo y la soprano mixe María Reina; y otro popurrí de canciones sinaloenses. Igualmente fueron aplaudidas Júpiter de los planetas, de Gustav Holst; Flor de río, de Carlos Rivarola; así como Latinoamérica, de René Pérez Joglar; Al andar, de Eduardo García Barrios; Alas (a Malala), escrito por Arturo Márquez, con texto de la poeta Lily Márquez.

El primer invitado en salir fue el flautista Horacio Franco, seguido de Arturo Márquez, Regina Orozco, Leo Soqui, María Reyna, Fernando Islas, Señora de Xibakbal, Romeyno Gutiérrez, Juan Sant, Juan Campechano, Diego Vázquez, Fernando Pichardo y Paul Conrad.
Con única función programada, el recital tuvo un giro inesperado al presentarse, durante 13 minutos, el Ensamble Escénico Vocal, que cantó en inglés varias melodías. Varias personas expresaron su descontento argumentando: “Esos cantantes ya están grandes, desplazan a los niños, cómo es posible que después de cantar en lenguas originarias, ellos se atrevan a hacerlo en otro idioma”.

La desafortunada situación se restableció cuando el reconocido compositor Arturo Márquez presentó la pieza Tengo un sueño, inspirada en el discurso “Yo tengo un sueño” pronunciado en 1963 por Martín Luther King, y cuya singular “reinterpretación” evocó el anhelo de igualdad y no discriminación de las comunidades indígenas de México.

Luego de casi dos horas de concierto, algunos asistentes lamentaron no tener programa de mano e incluso les incomodó que el escenario estuviera “atiborrado”. Así lo expresó una joven madre, quien acudió acompañada de su esposo y sus dos hijos:

“Vine porque las entradas costaron un peso, pero me pareció absurdo que se agotaran los folletos. Pensé que los niños cantarían villancicos en nueve lenguas originarias y nunca supe cuáles fueron. Con tantos videos proyectados y personas en escena, uno pierde la noción de lo que ve o escucha.”

A pesar de los contratiempos, el público se desbordó en aplausos al finalizar el recital - cuyo presupuesto fue de 16 millones de pesos- cuando el compositor Eduardo García Barrios, Coordinador Nacional del Sistema Nacional de Fomento Musical, agradeció el interés y dedicación que los niños, adolescentes y jóvenes, de los más de 12 mil integrantes que forman parte de los 339 semilleros creativos que hay en el país, así como a los directores, agrupaciones y artistas invitados o involucrados en el proyecto.
 
JCAC

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